Evolución o involución

Evolución o involución
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Por Luis Rodríguez Martínez / Diario Chaco

Como sociedad debemos aspirar a una evolución constante, en estilo de vida, bienestar y calidad institucional.

Mucho se ha criticado el interregno de Macri en el curso de la dinastía peronista que lleva décadas; lo califico de tal, porque sólo fueron cuatro años desde que Carlos Menem sucedió en la presidencia a Raúl Alfonsín. El justicialismo tuvo diez años del riojano, dos de Duhalde y doce del kirchnerismo (cuatro de Néstor más ocho de Cristina).

Mal que les pese a los acólitos del general Perón, son los exclusivos responsables del deslizamiento progresivo de Argentina hacia la pobreza y desigualdad social. Lo singular de esta coyuntura histórica es que, por primera vez, el estigma de la pobreza no es concebido como un pecado a erradicar, sino como un valor propugnado por las usinas ideológicas del kirchnerismo (que inocultablemente lleva las riendas del poder) en asociación con el Vaticano, que milita en sentido convergente.

El pueblo argentino tiene una inmadurez democrática supina. Terminaron las épocas en que era una rara avis dentro del contexto regional por la calidad de sus recursos humanos. Las prioridades de la mayoría no pasan más allá de hacer dos comidas diarias, vegetar sin ambicionar un superior bienestar material. El contexto político institucional en que viven y se desarrollan les merece mínima importancia, al momento de emitir el voto las prioridades son otras.

Todavía están frescas frases que se pronunciaron durante la última campaña electoral: “para qué queremos pavimento o viviendas si no se comen”, el clásico, “roban, pero hacen”, “los peronistas son los únicos que pueden gobernar”.

Aún, aceptando que el gobierno de Mauricio Macri tuvo muchas deficiencias, la sociedad en su conjunto ignoró detalles positivos de su mandato que implicaron un salto de calidad institucional.

La atmósfera de concordia; la inexistencia de ataques a la oposición; la armonía entre el gobierno federal y los estados provinciales (no se registró ninguna acusación de que fueron perseguidos o discriminados); las buenas relaciones con el resto de los países de la comunidad internacional; el combate al narcotráfico; el descenso de la tasa de homicidios; la educación fundada en el mérito sobre la base de la evaluación; el aliento a la excelencia académica; la recuperación de la transparencia del INDEC, intervenido durante la presidencia de Néstor Kirchner (es tan cierta esta afirmación, que el peronismo no cuestionó estadística alguna proporcionada por la institución durante la gestión de Jorge Todesca); haber obedecido las sentencias judiciales adversas sin arremeter contra los magistrados que las dictaron (no hubo amenazas de juicios políticos); aceptación y rectificación de errores; RENUNCIA A LOS SUPERPODERES CONCEDIDOS POR LEY DE EMERGENCIA 25.551, etc.

No hizo más que respetar el funcionamiento democrático de las instituciones y el orden jurídico; nada excepcional, lo que corresponde exigir de todo gobierno.

He expuesto en sucesivos escritos publicados por Diario Chaco el camino seguido por el actual gobierno en materia jurídica e institucional, no quiero ser reiterativo. Luego de un mandato como el de Mauricio Macri, que debiera servir como piso en materia de respeto de la república, de valores asociados a dicha forma de gobierno, nuevamente estamos sumergidos en el régimen kirchnerista cuyos vicios el pueblo conoce de sobra, no hay lugar para sorpresa, arrepentimiento.

Sería una ingenuidad pensar que las desviaciones autocráticas de la administración de Alberto Fernández fueron detonadas por la pandemia de coronavirus; antes de su advenimiento, sin justificación razonable, se concentró el poder en el ejecutivo, en la práctica, licenciando el congreso por el plazo de un año, término de vigencia de la ley de emergencia N°27.541.

Ya el gobierno había insinuado sus pulsiones antidemocráticas asfixiando las finanzas de las pocas provincias en que gobiernan partidos diversos del oficialismo; lanzando amenazas a los jueces que niegan a subordinarse a sus deseos; pidiendo una CONADEP del periodismo, es decir, enjuiciar a todos aquellos medios que de alguna u otra forma habían obstaculizado sus planes.

Desde que el quince de marzo comenzó el aislamiento preventivo y obligatorio, la ausencia de contrapesos del ejecutivo motivó que sus dirigentes se envalentonaran pidiendo la estatización de las empresas que soliciten asistencia financiera del estado nacional, morigerada luego esta postura con la idea de canjear deuda por participación accionaria.

Los acontecimientos que se suscitaron los últimos días no pueden ser ignorados. En Tucumán falleció una persona en virtud de un disparo de arma de fuego de la policía de la provincia; Espinoza fue literalmente ejecutado por la espalda y su cadáver arrojado a un precipicio en una provincia vecina, con el fin de ocultar el crimen.

En Chaco, jóvenes de la etnia Quom, fueron brutalmente reprimidos por agentes policiales, aparentemente, porque estaban violando la cuarentena; además, se reportan supuestos abusos sexuales cometidos por los agentes del orden.

El portal lapoliticaonline.com.ar señala en un artículo de fecha 4 de junio que los gobernadores de ambas provincias fueron interpelados por el presidente sólo cuando los medios informativos internacionales reflejaron los hechos.

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