Foto multas: prevención versus recaudación

Foto multas: prevención versus recaudación
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No se puede negar la necesidad de prevenir accidentes viales, tanto en rutas nacionales, como en rutas provinciales y ejidos municipales. En efecto, la inobservancia de las normas de tránsito vehicular, constituyen una de las mayores causas de accidentes, en muchos casos fatales. En tal sentido, la prioridad es actuar sobre la prevención de dichas situaciones de inobservancia de las normas viales. Con ese espíritu fue concebida y sancionada la ley nacional de tránsito N°24449.

Dicha ley invita a la adhesión por parte de las jurisdicciones provinciales, sobre todo en lo atinente al control de tránsito vehicular en rutas nacionales que atraviesan las distintas provincias. Prevé delegar funciones de control a organismos e instituciones provinciales.

Nuestra provincia adhirió a dicha ley nacional mediante la ley provincial XVIII-N°29.

De la aplicación de estas leyes, resultan los medios de control electrónicos de velocidades máximas permitidas, comúnmente conocidas como “foto multas”. Lamentablemente la implementación de dicho mecanismo de control de velocidades máximas permitidas, no se realiza con espíritu preventivo, informando al momento al conductor para que modifique su actitud, sino más bien todo lo contrario. Las foto multas por exceso de velocidad constituyen un mecanismo recaudatorio más, que lejos de prevenir accidentes, en muchos casos dada la pésima señalización de los dispositivos, provocan maniobras intempestivas que terminan ocasionando más accidentes.

En tal sentido, es necesario legislar para que se cumpla el verdadero objeto de la ley que es la prevención. La correcta señalización de las velocidades máximas permitidas y de la existencia de dispositivos fijos o móviles, sumados a la información inmediata posterior de la infracción, contribuyen a la prevención de los accidentes ya que posibilitan que el infractor cese en su conducta infractora.  Esta situación no se verifica hoy en las rutas misioneras. Las velocidades máximas permitidas están mal señalizadas, los dispositivos fijos o móviles en muchos casos se encuentran casi ocultos y sin el debido aviso a los conductores, transformándose prácticamente en una emboscada. Así mismo, el conductor se entera de la infracción cometida, muchos días después cuando recibe en su domicilio la notificación de la infracción cometida.

Este espíritu netamente recaudatorio de la aplicación de la ley de tránsito, constituye un eslabón más del famoso “costo misionero”. Lejos de generar el clima propicio para atraer turistas que consuman bienes y servicios producidos en Misiones, la “picardía” de los gobiernos municipales y provincial, ocasiona un pésimo antecedente para volver a visitar Misiones.

 Por Alfredo Schiavoni, Diputado Nacional por Misiones del bloque Unión PRO

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